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03 diciembre, 2014

NIÑO DE LA CALLE


Niño con cara de ángel,
de triste mirada
y melancolía alojada,
subyaces  en el fondo del cielo
y alimentas tu ser
con cada momento de amor.

Tu camisa coloreada de grises,
camuflaje  con  mil colores,
de la desatinada humanidad;
pantalón, tejido con hilos del alma,
tus zapatos, de piel curtida por el llanto,
y zurcidos, con sufrimientos de tu bendito corazón.

Eres un quejido de la noche,
que abraza al mundo en solitario.
Naciste en sabanas de seda,
que al venir al mundo,
se transformaron  en sábanas de dolor.

Niño, con cara de ángel,
de triste mirada,
congoja, siente mi alma
por el desatino
del mundo sin corazón.
Te dedico una caricia...una nada.
Te dedico una sonrisa...una nada
para ti, que caminas descalzo de amor.

Niño con cara de ángel, pido...
que la ceguera de la humanidad se acabe.

Eres tú, niño de cien y un batallas,
más grandioso que Napoleón.

Niño con cara de ángel,
de carcajada callada,
con ese desgarbo,
manchado por el tizne de una sociedad,
reflejo de su marcada suciedad,
que si desaparecieses,
nadie lo tomaría en cuenta,
por la llamada, dignidad,
hasta que te encontraran en el cielo,
allí, junto a la deidad.

Niño con cara de ángel,
blanco tu corazón,
amor y dolor eres tú, 
el niño de la calle, olvidado,
al cual van estos versos…
Con mucho amor

MADRE


Madre,
que en desvelo fiel
acaricias el alma de tu creación.
Ser indomable que cubres con tus alas
el nido creado con esas ramas de adoración,
 que entretejidas con hilos de entrega
logras el refugio perfecto;
que, bañado en oro,
es la riqueza de la humanidad.

Madre,
reflejada en el firmamento,
abonas la tierra fértil de tus críos
y  riegas con lluvia de tus lágrimas
el pasto y las flores,
que con gran celo cuidas en todo momento.
Y aún habiendo tempestades, ciclones, 
vendavales, borrascas y trombas, en la vida,
siempre estás erguida y orgullosa 
para enfrentar las vicisitudes de tu existencia.

Madre,
que callada y abnegada
vas halando el trineo del cosmos,
y con garra y cariño,
lo mantienes en el camino de la vida.

A ti madre universal,
vuelan estos humildes versos
como reconocimiento por tu gran valor,
Madre Bonita.