Ha sido el viento,
el que con fuerza y donaire
te ha traído a mí.
Has llegado, como el silencio
con que el alba toma el amanecer.
Has sido el correr del agua que,
como preludio en el riachuelo,
abre su camino para llegar a su querer.
Has sido el sol, que con su elocuencia y brillo,
busca plasmar en el infinito sus rayos
para así iluminar la estancia y visitar a su amor.
Ha sido el viento,
que entre anhelos y confidencias,
se incrusta en mi vida,
porque así es su preferencia;
donde vuelas como hoja -ligera-
y te posas en mí para escribir mi poema.
Sin tiempo,
sin espacio,
sin hipótesis.
Simplemente, como hermoso teorema.
Mujer de mis vientos, de mis anhelos,
de mi sed, de mi sol y mi teorema...
Quién eres tú
que llena de ternura pasas desapercibida
sin saber que tienes un alma enloquecida,
que derrites con el solo roce de tu mirada
y viertes tu bella esencia aterciopelada.
Jardín de mis suspiros,
exquisita fragancia que aflora,
flores de coral esparcidas en el jardín
enmarcando el garbo de tu figura,
pintadas con colores
del encanto de tu hermosura.
Brindo por tu gracia
que tiene la elegancia de majestad,
por tu respirar que es mi vida y mi soñar,
por tu bella esencia
que hace presente tu inocencia,
entre tu mundo de amor y fortaleza
y mi mundo de alegría y fuerza.
El anhelo de tu amor
como alegre llamarada
voy buscando en mi horizonte;
está mi mente ofuscada
anhelando tu calor
en mi vida alucinada.